Sin fotos, vídeos, VIPs, ni confeti. Line up secreto, solo tú y electrónica avanzada: Club Gordo. Primer aniversario.

  • 1 año de una propuesta muy seria y arriesgada por la música de club que culminan en una fiesta muy onfire.

Antes de llegar al club, Club Gordo ya me ha sorprendido. Como creo que le pasa a mucha de la gente que está haciendo cola para entrar en la sala Látex, en pleno Ruzafa( Valencia).  Es jodido promocionar un sitio en el que lo que pasa en el interior se queda allí. Nada de fotógrafos subiendo fotos a las redes sociales donde tus amigos se descojonen del careto que llevabas a las 6 de la mañana. Nada de vídeos de post-party en los que no sales porque no das buena imagen.  Es más jodido todavía si la gente ni siquiera sabe quién va a estar poniendo música. Ha costado un tiempo establecerse, pero a principios de temporada han dado en el clavo: Que el club sea serio no quiere decir que no sea un espacio para pasarlo bien, pegársela sin contemplaciones y disfrutar de la música como a cada uno más le guste. Eso es lo que venden y lo hacen muy bien.

club-gordo-flyer

Cuando llegas a la puerta del Club y ves que hay una buena cola de gente con ganas de pegársela sabes que va a ser una gran noche. Cuando pasas dentro, con tu móvil cegado por las pegatinas antifotos y bajas las escaleras empiezas a entender cosas.  El club es oscuro, pocas luces, flashes ocasionales, lásers (sí, lásers) rojos ponen la nota de color futurista, es el principio de la noche y la peña está ya muy motivada. La gente baila, el Dj baila y se jode unos temas de house potente pero bailón con su puntito necesario de oscuridad (si algo de eso tiene sentido). La gente baila. Sí, en este país. La gente verdaderamente se lo pasa bien. Parecía que hace falta decírselo para que lo hicieran.

La sala está llena, pero el buen rollo entre los asistentes es evidente. Saben a lo que vienen, quieren empastre y esta noche se tendrán que alinear los astros para que no lo consigan. Cada loco con su droga: música, baile, sexo, cerveza, ron cola o químicos. Cada uno lo disfruta a su manera. A lo mejor lo que la gente necesitaba era un sitio donde poder ser ellos mismos sin ninguna pretensión.

Una de nuestras compañeras de cola sube a la tarima junto al DJ, poseída por la adrenalina del momento (quién sabe si ayudada por sustancias artificiales), chilla algo inaudible pero la gente parece disfrutarlo, ni si quiera molesta al DJ. Lo estamos gozando.

Aparece el headliner de la noche (a posteriori sabremos que es Bufi) cuando el ambiente ya está bien calentito.

Baño, cerveza, borracho que te dice algo incomprensible, asientes, ríes, él ríe y mientras cae otro temazo.

Un tipo se quita la camiseta. Sigue bailando, jalea al DJ, Bufi sigue mezclando de manera impoluta,  acercándose al techno. Caen un par de temazos que tratas de pescar con el shazam porque eres un puto friki. No hay cobertura. Da igual, levantas el puño porque se está marcando un set estupendo. Después aparecen los tipos de Reflected Records a repartir cera. Traen temas para que la gente siga quemando suela. Cuando pasa lo peor.

Tu cuerpo se acuerda de que te has levantado a las 6 de la mañana. Tú no te quieres ir. Subes las escaleras y la gente lo sigue petando. La cobertura vuelve, Shazam ha pescado dos de los temas. Sonríes, te vas a casa y sabes por qué a la gente le va a flipar Club Gordo aunque no pueda sacarse una foto para Instagram. Sonríes porque sabes que cada viernes hay peligro de empastre.

 

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