Derechos de autor, música electrónica y qué pinta Richie Hawtin en todo esto.

  • Los que asistimos a algún club de música electrónica con frecuencia no nos preguntamos demasiado acerca de lo que hay detrás de esa música que suena. Quizás lleguemos a saber que sí, un promotor paga a un DJ que la pone pero, ¿de dónde salen estas canciones? ¿ganan algo de dinero los artistas cuyos temas se pinchan?

Igual con 3 ron-colas en el cuerpo, un sábado noche no es el contexto oportuno para reflexionar sobre ello. Sin embargo, esa música que escuchamos la ha tenido que producir alguien. Producir música implica un esfuerzo creativo grande que debería ser compensado. Damos por supuesto* que el artista que ha pinchado el tema lo ha adquirido. Sin embargo los pocos euros que ha pagado por este tema puede que se queden algo cortos para el uso que va a hacerle el artista: lo va pinchar  hasta la saciedad porque es el que levanta a la pista cada vez que entra ese bombaco.

Richie Hawtin, Traktor, Kuvo y Pioneer  han visto que este problema tiene una solución tecnológicamente viable. Y a pesar de lo que haya dicho tu primo Pepe en un post en Facebook, no pasa por hacer pagar al artista que pincha el tema cada vez que lo hace.

La idea es sencilla: con los artistas utilizan Traktor (un famoso programa para el DJing profesional) y una base de datos de canciones, contar las veces que se reproduce un track. De manera que los artistas de esos tracks se lleven un desglose de derechos proporcional a las veces que se ha pinchado.Un concepto no muy diferente de lo que actualmente se hace con las radios.

Suena perfecto, ¿no? Pero, ¿de dónde sale la pasta para pagar a estos artistas? No hay que irse muy lejos para buscarla. Ni si quiera habría que cobrar una nueva tarifa. La respuesta la tienen las agencias de derechos de autor (como la SGAE), sus licencias de uso de material con copyright y el reparto de royalties.

Cora Novoa en el Benicassim Electronic fest. Fuente: xenotechnoculture.com

La SGAE cobra una licencia por uso de las canciones que están en su repertorio, básicamente cualquier espacio público (comercio, bar, discoteca, evento) debe pagar una licencia si quiere que haya música (llegando a casos completamente absurdos** ). Esta licencia es de coste variable, que puede calcularse en una herramienta que ofrece la asociación. Echamos cuentas y en un club pequeño nos ponemos en unos 200€ al mes que deberían ir a parar a los artistas en concepto de royalties.

¿Cómo se reparte ese importe? Se debe hacer de forma proporcional a lo que cada tema es “pinchado”. Obviamente no hay empleados de la SGAE revisando setlists en cada discoteca sino que este muestreo se realiza por métodos estadísticos.

Lo explican en la SGAE, el 15% de la recaudación de la SGAE en música que en 2015 fue de 160 Millones de Euros , se reparte por las reproducciones, utilizando cifras que se obtienen por sondeos hechos por una entidad independiente. Esto significa que un grupo de locales (en teoría representativo) durante X días, apuntan las canciones que suenan en sus altavoces y de ahí se extrapolan los resultados de número de veces que se pincha una canción y se realiza el reparto del dinero en base a ellos. Aunque el asunto es de todo menos transparente.

sgae-derechos
Extracto de la página web de la SGAE.

Este método es especialmente perjudicial  para la música electrónica y otras músicas minoritarias. En el caso de la electrónica el problema reside en el eclecticismo: hay muchos tipos de club diferente, con noches de diferentes géneros y distinta circulación de artistas dónde es difícil generalizar mediante estos métodos el número de repeticiones. El resultado es que los artistas más comerciales salen mucho más beneficiados, aún cuando un hit underground se pinche un número similar de veces. El sistema tradicional hace que estas reproducciones sean invisibles. De esta manera, el productor de este tema no podrá beneficiarse de los derechos que legítimamente le tocan.

El plan que patrocina Richie Hawtin y compañía pretende que ese dinero se distribuya de una manera más justa. Al parecer mucha gente no ha comprendido la iniciativa y han cargado contra el artista. A título personal,  a mi me parece sensacional.

La música (y en especial la música electrónica en su carácter más underground) es un negocio brutal en el que es difícil ganarse la vida y cualquier iniciativa que haga que el sistema sea más justo para la mayoría, como esta o una similar que ofrece  Sound Reef*** es bienvenida ya que ayudará al grueso de la comunidad de músicos. Esperemos que esta y otras tengan éxito porque la música electrónica sin artistas simplemente no sería.

 

*Esperemos que correctamente.

**Veáse ¿Qué pasa si en mi establecimiento ponemos la tele y solo hay fútbol, toros o noticias?

***En Sound Reef dejan por los suelos a todos los servicios de gestión de derechos de autor tradicionales ( algo natural ya que en este caso son competidores) no sin falta de razón.

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